martes, diciembre 02, 2014

¡Chanfle!



Luego de muchas falsas alarmas en Internet que anunciaban  su muerte con la malicia de meterle  virus informáticos  nuestras computadoras, Chespirito fallece de verdad; si es que la muerte tiene algo verdadero tras su velo oscuro. Este guionista, productor y actor  me entretuvo en la infancia con sus programas cargados de buen humor, algo parecidas a  las “comedias de impacto” (como le llamo a series tipo “Los Tres Chiflados”, donde suele aparecer violencia explícita: muchos golpes, patadas, pinchazos, insultos, etc.) y la falta de compresión que tenía algunos de los personajes que creó Gómez Bolaños, en espacial, esos niños encarnados por actores adultos, para entender el leguaje figurado, creando una serie de mal encendidos jocosos, enredos, atropellos, ironías  y cierto visos de tipo sexual que se repitieron durante años hasta que, al fin, logró que me aburriera de casi todas sus series. 
  
A causa de esa repetición excesiva, de la cual fue ampliamente criticado, es que se nos quedó en la memoria tantas frases chistosas que se regaron por toda Latinoamérica. De manera especial siempre me llamó la atención la que mencionaba el Chómpiras antes de recibir sus correctivos: “Tómenlo por el lado amable”. 

El personaje que más me gustaba ver interpretar a Chespirito era, sin duda, “El Chapulín Colorado”. Ante todo cuando el héroe erróneamente mezclaba algunos refranes contrapuestos que, a fin de cuentas, cobraban cierto sentido lógico. “El Chavo de Ocho” no me gustó tanto como hubiera querido, ya que esta serie, en mi humilde opinión, quedó encogida casi de toda su gracia cuando salieron del elenco Carlos Villagrán (Quico) y el inigualable Ramón Valdés (Ron Damón), este último la mejor figura que pudo reclutar Chespirito para sus programas. 

Y con la partida del pequeño Shakespeare mexicano, se cierra, a mí entender, el ciclo de los grandes comediantes de Latinoamérica del siglo XX, entre ellos el mejor de todos quizá: Mario Moreno “Cantinflas”.
Saludos.

miércoles, noviembre 26, 2014

¿Guerra contra las mujeres?



Cierto es que en Honduras la prensa  hace un espectáculo amarillista cuando se trata del crimen de alguna persona con aspiraciones faranduleras, donde saltan, como sapos desde el fango de una vieja charca, toda serie de lamentaciones e irrefrenable consternación pública que, según  deduzco de estos diarios, pretende superar el dolor por pérdida de los familiares de las víctimas. Porque claro, reseñar el asesinato de una figura pública hace despertar, más que consternación, el morbo por saber hasta el más cruento detalle del acontecimiento, para lo cual esa maquinaria de impresión trabaja y vive. Si, los que se entretienen con baños de sangre.  Y otros menos curiosos, con el temor de padecerla.

El escándalo es aprovechado por ciertas organizaciones de la sociedad civil para reivindicar su existencia y el papel que juegan en nuestra sociedad; mediante la clásica rasgadura de túnicas frente a las cámaras, y las marchas de indignación carnavalesca llenas de mensajes pacifistas con un tono curiosamente bélico, que es su forma preferida de hacerse notar. El momento es propicio para vendernos su ideología de género con el que intentan (por nuestro propio bien) domesticar al hombre machista. Para ello se inventan un enfoque tan enredado que termina por entenderse como la simple demonización del hombre y victimiza a la mujer, enfrentándoles el uno al otro, como enemigos. En la práctica, su abordaje se apega al legalismo más punitivo que podamos imaginarnos. Pese a sus enconados esfuerzos por mitigar la violencia, esta, por el contrario, va en un nocivo aumento. 

El problema de la criminalidad tiene su núcleo, y no es el hombre propiamente dicho, sino más bien en el entorno en el cual se desarrollan las personas; ese grupo o grupos donde se aprende una idiosincrasia que conformará la cosmovisión de cada individuo. Es la crianza de los hijos que nos está fallando seriamente, que se da, en ese grupo llamado la familia (O lo que queda de ella), cuyos valores se distorsionan debido a una práctica que se aleja de una formación intelectual rigurosa, que genere una moral coherente e igualitaria en cuanto a respeto entre seres humanos, sin desestimar sus diferencias personales.  

Un enfoque dirigido a la familiar nos aproxima a la problemática que padecemos  en nuestro país en lo referente a la violencia y el crimen, por tanto, nos ayudaría mucho mejor que poner militares a ocupar roles de policía para vigilancia. Pero existe un problema: analizarlo desde un enfoque de familia resulta, para la mentalidad de estas organizaciones, algo machista y conservador. Porque claro, ellos tienen otros intereses políticos para nuestra sociedad. Proteger a las mujeres es sólo un método y no un fin. En otras palabras, más que acompañar y brindar soporte que contribuya a nuestro desarrollo, su tarea consiste en controlarnos según el molde de unas convicciones algo desfasadas (pero revestidas como novedad), tanto de tiempo como de lógica.   

Estudiar los entornos familiares nos revelaría por qué surgen tantos hombres y mujeres con conductas antisociales. Insinuar que hay una guerra en contra las mujeres, en Honduras, es un intento por falsear la realidad a favor de una ideología que ha demostrado, en reiteradas ocasiones, su marcado menosprecio a la familia y a las libertades individuales. 

Saludos.

jueves, octubre 02, 2014

Rebelión en la Granja.




Esta es una de las mejores fábulas que he podido leer. Creo que si fuese popular en Latinoamérica, su moraleja hubiera impedido que surgieran  regímenes  totalitarios y corruptos en nuestra región, aupados en las ideologías colectivistas.  “Rebelión en la Granja” (1945), del periodista británico George Orwell, si bien es una parodia del socialismo estalinista, escrita cuando aún rugía la Segunda Guerra Mundial, condensa con brillantez literaria cada paso maquiavélico que dan estos sátrapas del poder (representados por una casta de cerdos) para engañar y ejercer domino sobre individuos alienados, ignorantes y brutos. Si no la han podido leer todavía, recomiendo su lectura;  se sorprenderán  con la vigencia del contenido. 

La versión electrónica que poseo, incluye un ensayo a manera de introducción llamado: “Libertad de Prensa”, donde Orwell critica la censura estratégica hecha por los propios medio de prensa y el gobierno británico para ocultar las crueldades de régimen soviético, en aquel momento aliado de los ingleses contra la Alemania Nazi. Es por esa razón que esta fábula, aunque fue escrita antes de terminar la guerra, no pudo encontrar quien la publicase sino hasta que finalizó el conflicto bélico. Ya que su contenido era “muy comprometedor” y podría ofender a los camaradas rojos. 

Saludos.

lunes, junio 30, 2014

“El Artificio de la Realidad” (Novela)




La primera novela que publico, los invito ha descargarla, es gratis. He aquí una sinopsis. 

“El Artificio de la Realidad” cuenta la historia de Agustín Medina, humilde profesor de secundaria, que vive en su convulso país Honduras. Agustín comienza a experimentar una serie de síntomas físicos y psicológicos agobiantes, y presiente, con pavor, que se encuentra al borde de la locura. Con semejante predicamento, brega con una serie de ridículos impases hasta perderse en la confusa maraña de extraordinarias visiones, ya que “su realidad” ha sido trastocada desde los cimientos, hasta descubrir algo que muy pocos seres humanos saben que existe y posee gran influencia sobre la vida en la Tierra.


Saludos.

jueves, marzo 13, 2014

Un Showman de pontificado.



Antes y después que Benedicto XVI asumiera su Papado, desde diferentes esferas de poder, adscritas a la ideología, y que también controlan medios de comunicación masivos, le dieron de palos al pobre viejito. El hombre tuvo que cargar con la cruz de sus propios pecados, los de la Curia y el resto de colegas; especialmente los degenerados. Era obvio que no le querían para nada, e intentaron cuanto pudieron por desprestigiar su persona y acciones a como diera lugar, pues  le temían. Representaba una enorme barrera que salvaguarda la doctrina católica, la cual ellos pretenden adulterar a favor de su “revolución”, cuyo objetivo es seguir modelando al ser humano e instrumentalizarlo al servicio de un grupo élite. Benedicto XVI atacó su proyecto relativista, desnudándolo, marcando diferencia entre catolicismo e ideología. Y claro, como Benedicto XVI no es un hombre de aspecto carismático, es bajito e intelectual, los mismos creyentes no le defendieron, ni valoraron como se debía. En el mundo público, la apariencia lo es todo. La superficialidad manda, y la trivialización que genera, obstruye el razonamiento profundo y consensuado a la luz de la fe. El humilde legado de este Papa.

Si comparamos eso con el primer año de pontificado de Francisco, diría que, hasta ahora, le ha tocado una cruz bien liviana al argentino. Estos espectros han sido diferentes con él; menos agresivos, hasta el punto de fingir complacencia por su elección como líder católico. Desde entonces se han dedicado a montarle un show mediático alrededor de su persona (gestos y actitudes), donde quiera que éste vaya. Han promocionado la humildad de Francisco,  como si se tratase de vender hamburguesas, al punto de echarla por tierra. Lo peor, es que el actual Papa se ha prestado ingenuamente a ello. Le han tratado de adular coronándolo en portadas de revistar populares, como quien aprueba una gestión pública, restándole mérito a Benedicto XVI. Haciéndo pasar al actual Pontífice por uno de los suyos, es decir, por un progre-sista. Le han convertido en el nuevo Súperman  de moda. Por tanto, sus efectos manipuladores hacen mella en la feligresía ingenua. 

Ahora salen católicos en las redes sociales por borbotones, posteando mensajitos cursis con la imagen del Francisco, ensalzando su “humildad”, burlándose de los “católicos tibios”  (los verdaderos creyentes, los que se dan en el pecho), alardeando su fe con bombos y platillos, alejándose del diálogo con los no creyentes, evangelizando al que ya ha recibido la buena nueva. En pocas palabras, Francisco, para la cultura Ligth, es “cool”. Sólo falta que lo saquen en la portada de Playboy. Le han puesto un numerito en el circo que tienen, patético, donde la imagen de Francisco pretende sobrepasar las enseñanzas de Jesús. 

Y hablando de enseñanzas, ahora todo cristiano católico “militante” se llena la boca con el famoso bien común. Como si ese fuera el fin de nuestra religión. Jesucristo nunca anduvo multiplicando oro o plata para repartirlo entre los pobres; su instancia no trajo consiguió el bienestar económico a toda la gente a quien le dio su auténtica gracia, ni obligó a nadie a seguir sus preceptos. Lo primero era buscar las cosas del cielo, el resto vendría por añadidura. Si entendemos la caridad (amor) como mera acción de dar ofrendas monetarias a los pobres, lo que en realidad estamos haciendo es intentar pagar nuestra salvación con dinero, y si a ello le damos como objetivo final el bien común (el bien material), eso ya no es cristianismo, sino ideología. Convertimos a la iglesia, entonces, en una ONG a favor de un objetivo puramente material. 

El problema viene porque Bergoglio no quiere dejar de ser Bergoglio, aunque se cambió de nombre. Chico, es hora que asumas esa cruz pesada de tu antecesor. 

Muchos sacerdotes han dejado de ser el pastor que abandona a las 99 ovejas para ir en busca de la extraviada, montarla sobre sus hombros y llevarla de nuevo al rebaño. Ahora, quieren manejarlo todo a control remoto, ofuscados bajo la sombra de un árbol resolviendo asuntos administrativos (mundanos). Mandan a otras ovejitas a realizar su trabajo apostólico. El desenlace: El lobo se da un festín de padre y señor mío. Esto se debe a que no quieren delegar (confiar) trabajo a los laicos, a quienes tiran esa papa caliente llamada pecado. Pero de todo eso tendrán que dar cuenta al Señor. Veo en el canal católico de mi país, al obispo auxiliar capitalino decir que uno debe leer la biblia con un crucifijo en la mano (lo muestra) ¿Desde cuándo-me preguntaba- tal objeto es indispensable para una comunicación con Dios? La respuesta me vino en el siguiente anuncio comercial: Compre su crucifijo en la… ¡Da vergüenza, da vergüenza!

Se alaba en demasía la figura del Papa Francisco sin reparar en sus traspiés, maximizando una imagen de líder supremo, carísmático, humilde. Caso opuesto, El propio Jesucristo dijo a sus apóstoles, cuando se peleaban entre ellos por el poder, que el más grande en el Reino de los Cielos, tenía que ser como un niño, porque aún no entendían sus enseñanzas. 

Nosotros tampoco. Es más, como laicos, le hemos fallado al Papa Francisco. Yo le he fallado, pues no rezo por él como nos lo pidió. Ahora vemos los resultados. Compartimos debilidades, como humanos que somos, como iglesia. Debemos de recapacitar y no dejarnos llevar por la cultura Ligth y la ideología que desea superponerse y dominar el arte, la ciencia, la moral y religión ; cuyo fin sólo es inmanente (terrenal) y alienador, dejando un profundo vacío espiritual que pretendemos rellenar con pueriles emociones y una vulgar militancia carnavalesca, basada en la mera imagen de Jesucristo o el Papa. 



Un saludo.